(Escrito en 1994)
M. en C. Odón de Buen R.
Maestría en Ingeniería Energética
Facultad de Ingeniería
Universidad Nacional Autónoma de México
LOS RETOS ACTUALES DEL SECTOR ELECTRICO MEXICANO
El sector eléctrico mexicano enfrenta hoy día retos nuevos y complejos. En primer lugar, las limitaciones al endeudamiento externo y los cambios en política económica han dado lugar a una disminución en la disponibilidad de recursos para la inversión y para la operación del sistema. En segundo lugar, la creciente sensibilidad social respecto de los problemas ambientales ha dado lugar a mayores exigencias sobre la calidad del diseño y la operación de las plantas generadoras de electricidad. En tercer lugar, la creciente electrificación de las actividades humanas obliga al sector eléctrico del país a un servicio cada vez más confiable y de mejor calidad.
Ante estos retos, quienes dirigen y operan al sector eléctrico mexicano se encuentran obligados a una constante redefinición no solo de planes y programas, sino de las formas en que estos planes y programas se definen y diseñan. Esta evolución, sin embargo, se dificulta por los largos ciclos característicos de la industria de la electricidad, determinados por los plazos de puesta en marcha de las plantas de generación (hasta de diez años) y por la natural inercia de las grandes organizaciones.
La respuesta que se ha dado a estos retos ha sido, primordialmente, la de promover la privatización de la generación eléctrica a través de la nueva Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica (publicada en mayo de 1993). En esta ley se establecen las modalidades a través de las cuales el capital privado puede generar electricidad para vendérsela a la CFE
EL AHORRO DE ENERGIA COMO ALTERNATIVA DE GRAN ESCALA
La nueva ley no considera, sin embargo, las maneras en que esta participación privada se realize del lado de la demanda, es decir, en programas de gran escala para ahorrar electricidad. Esta es una alternativa que ha tenido un desarrollo extraordinario en los Estados Unidos de Norteamérica, nuestro principal socio comercial.
Empujadas en parte por la presión de los cuerpos regulatorios estatales (que han hecho obligatorias muchas de estas actividades) pero tambien por las modificaciones al marco regulatorio que convierte al ahorro de energía en un negocio para las empresas, las companías eléctricas norteamericanas gastan más de 4 mil millones de dólares al año en programas de ahorro de energía.
…las companías eléctricas norteamericanas gastan más de 4 mil millones de dólares al año en programas de ahorro de energía…. en esta actividad algunas empresas eléctricas de los EUA llegan a invertir hasta 6% de sus ingresos anuales por venta de electricidad
Conocida como Administración del Lado de la Demanda (Demand Side Management) (DSM), en esta actividad algunas empresas eléctricas de los EUA llegan a invertir hasta 6% de sus ingresos anuales por venta de electricidad. Ejemplo significativo de esto es lo que ocurre en California, donde las empresas que surten de electricidad a las ciudades más grandes tienen extensos y sofisticados programas de inversión para que sus usuarios disminuyan su consumo de electricidad. En el caso particular de la Pacific Gas and Electric (que es la empresa que genera y distribuye electricidad en la Zona de la Bahía de San Francisco) la empresa ha suspendido la construcción de nuevas plantas de generación hasta el año 2,000 al mismo tiempo que se ha comprometido a invertir un promedio de 250 millones de dólares al año en inversiones del lado de la demanda. Estos apoyos van desde campañas de información (que incluyen la creación de un centro de demostración de tecnologías de uso eficiente) hasta bonificaciones a constructores de casas y edificios para incorporar diseños, materiales y equipos que disminuyan el consumo de electricidad de esas nuevas construcciones.
LA EXPERIENCIA MEXICANA
En México existen la mayoría (pero no todas) de las condiciones para que la estrategia de DSM se pueda desarrollar a escalas similares a las que se tiene en los EUA. En primer lugar resalta, precisamente, lo que la nueva ley establece dentro de las condiciones que se tienen que cumplir para aprobar la construcción de nuevas instalaciones de generación. En su Artículo 70 la ley requiere de “un estudio sobre programas alternativos de ahorro de energía del que se desprenda la conveniencia o necesidad de ejecutar la obra en cuestión” (refiriéndose a una instalación de generación eléctrica que se proponga). La ley no establece, sin embargo, ni los criterios en los que esa “conveniencia o necesidad” se base ni los mecanismos a través de los cuales la inversión en programas de ahorro en gran escala se financien, sea por parte de las paraestatales o a través de inversión privada.
LOS PROYECTOS DEMOSTRATIVOS: EL FIDE Y CFE.
En segundo lugar resalta la experiencia que se ha acumulado en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a través del Programa de Ahorro del Sector Eléctrico (PAESE) con el apoyo financiero del Fideicomiso de Apoyo al Programa de Ahorro del Sector Eléctrico (FIDE) y con el apoyo logístico de la subdirección de Operación de la propia CFE.
Sin poder ser considerado como de gran escala, las actividades conjuntas de estos tres grupos (PAESE, FIDE y la subdirección de Operación) ha ido creando una experiencia institucional que ha aproximado a la CFE a esas actividades de gran escala y, de alguna manera, los ha puesto en el umbral de un verdadero “brinco cuántico” en programas de ahorro en el sector. Varias son las razones:
(1) la actividad de estos grupos (que se remonta a principios de la década pasada) ha ido permeando en los cuadros técnicos de la CFE la noción de que estas actividades son factibles técnica, económica e institucionalmente;
(2) existen fondos (fundamentalmente los del FIDE) que apoyan proyectos demostrativos con diferentes tipos de usuarios;
(3) ya existen cuerpos y mecanismos institucionales para evaluar impactos de programas de ahorro en mediana escala;
(4) se han creado lazos formales e informales entre personas y grupos dentro y fuera de la CFE que de alguna manera estarían relacionados en actividades de mayor escala;
(5) se ha integrado a los fabricantes de equipos que ahorran energía a las actividades del sector eléctrico; y
(6) se ha creado un mercado para consultores en ahorro de energía eléctrica.
De lo expresado arriba quisiéramos detallar en particular al punto 5, el cual se refiere a la incorporación de los fabricantes de equipos que ahorran energía a las actividades del sector. Como lo demuestra la experiencia de más de diez años en programas de ahorro en gran escala por parte de empresas eléctricas en los Estados Unidos, sin una incorporación de la empresas que fabrican y distribuyen equipos de ahorro a la toma de decisiones relacionadas a estos programas no es posible que éstos programas tengan éxito. Esta asociación es, por supuesto, muy ventajosa a los fabricantes ya que los esfuerzos de mercadotecnia de las empresas eléctricas para sus programas de ahorro promueven tambien a los productos que producen y venden los fabricantes.
… el que la CFE haya realizado programas de sustitución de lámparas incandescentes por lámparas fluoresecentes compactas (donde ha distribuido más de 200 mil en cuatro años) ha dado lugar a que las ventas de estas lámparas se hayan quintuplicado en cuatro años hasta llegar a más de dos millones anuales.
Un ejemplo notable de esta incorporación de los fabricantes es lo que ha ocurrido con el mercado de lámparas fluorescentes compactas (LFCs) en México: el que la CFE haya realizado programas de sustitución de lámparas incandescentes por lámparas fluoresecentes compactas (donde ha distribuido más de 200 mil en cuatro años) ha dado lugar a que las ventas de estas lámparas se hayan quintuplicado en cuatro añoshasta llegar a más de dos millones anuales.
LAS TARIFAS HORARIAS
Mención aparte requiere la creación, a partir de dos años a la fecha, de tarifas horarias para el servicio eléctrico en alta tensión.
Empujada por las presiones de crecimiento de la demanda eléctrica y sin grandes recursos de inversión, la CFE, a través de la subdirección de Programación, diseñó tarifas horarias que dan señales económicas claras a los usuarios (principalmente industriales) para hacer un uso más racional de la electricidad. Primero en el contexto de un programa piloto pero ahora como una norma, las tarifas horarias reflejan los costos que para la CFE representa el proveer electricidad en horas pico (que es la hora en la cual CFE tiene que tener el mayor número de plantas en operación). Con su implantación, las nuevas tarifas han abaratado, para los grandes consumidores, el uso en horas de baja demanda y, por otro lado, lo han encarecido para las horas en las que CFE tiene que poner a operar sus equipos más caros.
En la región de Baja California la entrada en rigor de estas tarifas en 1991 dió lugar a una reducción de la demanda máxima coincidente en el sistema. Este impacto, sin embargo, no ha sido cuantificado, particularmente por las restricciones presupuestales a las que CFE ha tenido que enfrentar (que no permiten incluir protocolos de evaluación de impactos) pero tambien por la carencia de infraestructura y metodología para hacer evaluaciones por parte de la CFE del impacto que este tipo de medidas tienen en sus usuarios.
LA CONAE Y LA NORMATIVIDAD
Por su lado, la Comisión Nacional de Ahorro de Energía (CONAE) ha trabajado en la creación de un marco de normatividad para el ahorro de energía, particularmente en cuanto a la eficiencia mínima de dispositivos de uso y de edificios. Arrancando muchas veces de cero por la nula experiencia que en el país se había tenido en la normatividad en eficiencia (y en las metodologías evaluación de impactos a nivel nacional), la CONAE, apoyada en el Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE), ha podido preparar normas que permiten acotar las intensidades de uso de energía eléctrica y que sin duda tendrán un impacto en las tendencias de crecimiento de la demanda de energía eléctrica en México.
LA PERSPECTIVA A FUTURO
Para que sean posibles los programas de ahorro en gran escala es necesario que existan ciertas condiciones que, aunque incipientes, no están todavía presentes en el sector eléctrico. Entre estas condiciones consideramos que existen tres que requieren de particular atención: la evaluación del “recurso conservación”, la capacidad de evaluación de impactos de programas de ahorro y la existencia de una oferta de servicios de asesoría capaz de prestar servicios eficientes y a bajo costo.
Una de las limitantes más importantes para poder llevar a cabo en México programas en gran escala de administración del lado la demanda es la nula actividad orientada a evaluar el “recurso conservación”, lo cual es comparable a no tener datos sobre precipitación pluvial y capacidad de embalse para desarrollar proyectos hidroeléctricos. Para que haya certidumbre sobre la factibilidad y los impactos de los programas en gran escala es necesario que se desarrollen actividades de muestreo, medición y análisis por usuarios, por regiones, por estaciones del año, por climas y por horas del día de tal modo que se puedan ubicar los patrones y las tecnologías del uso de la electricidad por usos finales.
Una de las limitantes más importantes para poder llevar a cabo en México programas en gran escala de administración del lado la demanda es la nula actividad orientada a evaluar el “recurso conservación”, lo cual es comparable a no tener datos sobre precipitación pluvial y capacidad de embalse para desarrollar proyectos hidroeléctricos
Tambien importante en este sentido es la realización de “inventarios tecnológicos” que permitan conocer las características, precio y disponibilidad en el mercado de los materiales, equipos y sistemas relacionados al uso eficiente de la electricidad.
Aparte de poder estimar impactos es necesario saber medirlos. Dada la manera tan desagregada en que ocurre el consumo de la electricidad, el poder asignar valores específicos de ahorro a cualquier programa es bastante difícil y más aún si no existe, primero, una definición e instrumentación de protocolos de evaluación previos al inicio de los programas; segundo, sin una actividad de evaluación constante de los impactos de los programas es imposible establecer la medida en que estos están logrando lo que se pretende.
Finalmente, la rentabilidad de las inversiones para la administración del lado la demanda está en función de los costos de las medidas de ahorro. Estos costos se integran por los costos de operación de los programas por parte de la empresa eléctrica, los costos propios de los equipos instalados, los costos de instalación de estos equipos, el costo de diagnóstico previo al diseño y el costo de la actividad de diseño propiamente dicha.
Mientras que los costos incurridos por la companías eléctricas y los de la tecnología son controlados por la companía y el mercado, los de diagnóstico, diseño e instalación están determinados por la productividad de los consultores externos. En México el nivel de calidad de la práctica profesional de los consultores en ahorro de energía es muy irregular y, en general, requiere de una mayor sofisticación. Esto es un importante impedimento estructural que se está enfrentando con el apoyo del FIDE a proyectos demostrativos pero que requiere de un serio aceleramiento en cuanto normalización y capacitación para poder pasar a programas de gran escala. En este sentido la actividad de asociaciones profesionales especializadas en el tema (como lo es la Asociación de Técnicos y Profesionistas en Aplicaciones Energéticas, ATPAE, organizadora de los seminarios nacionales sobre el tema) es fundamental.
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