Upsidedown is a WordPress theme design that brings blog posts rising above inverted header and footer components.

Crónicas de la luz (II) por Benjamín de Buen @bdebuen

Written in

by

 

DSCN5990

En la época en la que entré a trabajar como lecturista, el gobierno del estado estaba en proceso de sustituir todos los medidores antiguos por medidores “inteligentes’ que envían la lectura directamente a las oficinas de la compañía de luz sin la necesidad de intermediarios humanos. Yo dejé aquella noble labor en octubre de 2013, y para entonces prácticamente todos los medidores inteligentes habían entrado en funciones.

Hubo frustración y disgusto entre los consumidores que habían escuchado rumores sobre los potenciales peligros de estos nuevos aparatos en sus casas. Algunos decían que causaban cáncer, otros decían que el medidor inteligente había aumentado las cuentas de electricidad. Varios medidores inteligentes fueron incendiados por algún misterioso rufián nocturno que la policía jamás atrapó.

Con esta automatización, evidentemente, los compañeros de trabajo empezaron a buscar otros oficios. Muchos eran músicos, escritores y artistas que fueron lecturistas de manera provisional, otros no disfrutaban de las horas caminando en la calle, otros encontraban algo mejor pagado. No hay realmente un perfil de lecturista, no es un trabajo calificado pero requiere de varias habilidades: paciencia, resistencia, perseverancia (para encontrar medidores escondidos), condición física, astucia para encontrar atajos, tolerancia ante distintos climas y una larga lista de cosas que uno sólo descubre cuando entra en el campo de batalla.

DSCN6072            Nosotros éramos el primer punto de contacto entre la sociedad y la compañía de luz y me tocó ser el vertedero de una larga lista de quejas. Aunque muchas de estas interacciones se distinguían por no ser placenteras (hay personas realmente enfurecidas en este mundo), nuestro trabajo tenía un sentido comunitario que se reflejaba en el trato con los clientes, con dueños de negocios, con vigilantes, y demás, con quienes tomábamos un momento para conversar.

En años recientes también han desaparecido las personas que vendían boletos a bordo de los vagones del tren urbano y del tranvía. En los supermercados son cada vez más comunes las estaciones de autoservicio y cada vez más escasos los cajeros. El otro día fui al banco y la persona que atendía me enseñó a hacer depósitos por medio del cajero automático. Han aumentado los servicios de entrega a domicilio de toda clase de productos y dicen que los millennials ya no salen (¿o no salimos?) de casa para nada.

Casi no tenemos necesidad de hablar con nadie.

A veces uno dice “qué bueno, evitarse el contacto con los demás”, pero al mismo tiempo entiendo a quienes miran con nostalgia al sentido de comunidad que ha sido vulnerada por esta transición tecnológica. Es algo insustituible y sospecho que algún día nos veremos en la necesidad de recuperarla.

 

 

Tags

Leave a comment