La leña juega un papel muy importante en los balances de energía de buena parte de los países de la región y de la economía de sustento de la mayoría de sus habitantes en zonas rurales. Desde una perspectiva ambiental y de salud pública, el uso de la leña se reconoce como un problema serio que requiere de soluciones amplias y sistémicas. Sin embargo, no ha sido sino hasta hace pocos años que la política energética lo ha ido integrando a sus preocupaciones, aunque más bien desde una perspectiva de sustitución, más que aprovechamiento de un recurso renovable.
En buena medida—además de que puede existir un posible desdén a una forma de energía que puede ser considerada como arcaica por quienes manejan un sector marcado por la modernidad—el hecho de que la leña es una forma de energía cuyo suministro y manejo se encuentra fuera de los mercados formales es uno de los motivos por los que no se ha ubicado como una prioridad del sector energético. En este mismo sentido—y al parecer más por integrar al mercado a quienes no están plenamente integrados a él—las estrategias definidas para el problema—cuando menos en el plano de la política energética—se ubican en la sustitución de la leña por combustibles que se comercializan formalmente. Por lo mismo y a pesar de su amplio uso—o quizá también como razón para considerarlo marginal—la información sobre la leña como recurso y sus patrones de uso (y la biomasa en general) es muy limitada, lo que retroalimenta negativamente hacia acciones al nivel y profundidad a los que se requieren.
En este tema—además de que las acciones deben llevar a una reducción en su uso más que a una expansión—el nivel de uso y las oportunidades son inversamente proporcionales a lo que se ha desarrollado a la fecha ya que las acciones se han limitado a iniciativas de grupos no gubernamentales con pocos recursos. Sin embargo, quienes trabajan en estos temas reportan claros avances en el desarrollo tecnológico de estufas mejoradas y se entra al umbral de programas que incluyan componentes de comercialización.
Un elemento clave en la perspectiva que se puede plantear sobre la leña en el presente análisis tiene que ver con su carácter de energía renovable. Por un lado, su aprovechamiento representa un uso de energía renovable. Por otro lado, los patrones de uso actual lo ubican como no sustentable, lo cual se contrapone a la lógica de que las energías renovables contribuyen a la sustentabilidad. Es entonces que se pone de manifiesto la necesidad de una clara definición del papel de la leña hacia el futuro energético de la región y las acciones que se requieren para sea claramente identificada como energía renovable que, en el balance, contribuye al desarrollo sustentable.
Por lo tanto, se propone aquí que se considere a la leña como energía renovable que requiere de estrategias sustentable su uso. Bajo esta perspectiva, se perfilan las siguientes acciones:
- Mejorar el conocimiento del uso de la leña. A pesar del esfuerzo de muchos investigadores, el conocimiento que se tiene sobre los patrones de uso de la leña es incompleto, en particular porque los patrones dependen de los propios recursos naturales disponibles en localidades específicas y de los patrones de uso de cada comunidad. Tener una visión integral requerirá de ampliar y, si es posible, generalizar la caracterización de estos patrones de uso.
- Mejorar el conocimiento de la leña como recurso energético desde una perspectiva amplia. Inevitablemente asociado al punto anterior está la necesidad de establecer parámetros del uso sustentable de la leña, lo que tiene que ver con la leña como un recurso actualmente bajo presión al ser parte integral de bosques y, por lo tanto, de sustento de biodiversidad.
- Apoyar el aprovechamiento de la leña en aplicaciones productivas. Al igual que para la electrificación rural, el uso de la leña puede ir más allá de lo meramente doméstico e integrase como un insumo a las actividades productivas de la comunidad.
- Promoción de la tecnología para un uso más eficiente. Existen ya en el mercado una variedad importante de equipos que permiten mejorar notablemente la eficiencia en el uso de la leña, además de que eliminan los problemas de contaminación ambiental al interior de las viviendas rurales. Estos equipos deben ser promovidos a través de proyectos demostrativos de alta visibilidad que convenzan a—principalmente—las mujeres de sus notables ventajas.
- Desarrollo de redes de suministro de bienes y servicios. Al igual que para los sistemas de electrificación rural, es necesario establecer redes de suministro de equipos y refacciones, de financiamiento y de mantenimiento y servicio. Estos sistemas pueden partir de redes actuales no necesariamente abocadas a estos bienes y servicios pero que ya llegan a los puntos donde no llega la electricidad.
[1] Dissemination of Improved Biomass Cooking Stove Designs and Fuel Production.
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